El ambiente de la pintura sevillana había evolucionado desde posturas idealistas emparentadas con el mundo renacentista hasta formas más emparentadas con el estudio de la naturaleza. En esa especial forma de sentir la pintura hay que inscribir las primeras obras del joven Velázquez. En este primer momento se observa una clara influencia de su maestro y suegro Francisco Pacheco en lo que al dibujo se refiere, así como las influencias de otro gran pintor sevillano Juan de Roelas, quien era un claro defensor de la pintura veneciana con su intenso colorido.
Naturalismo, colorido y fuerte influencia del dibujo serán las bases sobre las que se asiente esta primera fase. A ello se adecuaba excelentemente el uso de los tipos populares y de los objetos cotidianos, que se verán abundantemente en estas primeras obras. Tradicionalmente la obra sevillana del genial pintor se suele clasiificar en tres secciones básicas, retratos, pintura religiosa y pintura de género.
Retrato
de Cristóbal Suarez de Ribera
Lienzo. 207 x 148 cm.
Sevilla. Museo Provincial de Bellas Artes.