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Consejería de Cultura


Velázquez y Sevilla

El Palacio Arzobispal

El Palacio Arzobispal

Los orígenes del actual edificio se encuentran en la donación, realizada por el rey Fernado III a Don Remondo, arzobispo de Segovia, de unas casas en Sevilla en la plaza de Santa María. Sin embargo el actual se empezará a consolidar en las primeras décadas del siglo XVII cuando se nombra arquitecto mayor del arzobispado a Vermondo Resta. Sin embargo, habrá que esperar hasta los primeros años del siguiente siglo para que siguiendo diseños de Pedro Romero, también arquitecto del arzobispado, se realizaran las portadas tal cual hoy se observan.

Escalera del Palacio Arzobispal

Pero tal vez la importancia de este edificio radique en la impresionante colección de obras de arte que alberga. Muy difiícil de visitar su interior, no deja de sorprender la calidad de algunas de las obras allí custodiadas. La pintura está representada entre otras muchas por obras de Juan de Espinal, de Francisco de Herrera "el Viejo", de Legot, Pacheco Zurbarán o Murillo entre los artistas españoles. De escuela italiana se conservan obras de Matia Pretti, estando representada la holandesa por obras de Carel von Savoy o Abraham Willaerts.

Muy importante son también los diferentes conjuntos pictóricos de los que algunos aún se halla in situ. De estos se deben destacar las pinturas de la escalera principal, actualmente repartidos por todo el edificio, atribuidos a Juan de Espinal. Otro de los conjuntos pictóricos más importantes es el de la galería del Prelado, donde se encuentra una de las obras mnás antiguas de la colección, la Inmaculada de Cristóbal Gómez. Sin embargo, el conjunto más impresionante del palacio es el del Salón Principal, en cuyo techo dos autores desconocidos realizaron setenta lienzos exaltando la iglesia católica.