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En 1.937 Cádiz comenzaba a apostar tímidamente por la apertura comercial y física de su recinto intramuros, y en este sentido, las operaciones planteadas por Antonio Sánchez Eteve, arquitecto municipal desde 1.924, en la Avenida Ramón de Carranza, se convierten en el emblema de la renovación de la fachada urbana gaditana a su esperanzador Puerto Comercial.
Tras una primera introducción de la estética racionalista en el Cine Gades, el encargo del edificio de la Compañía Transmediterránea permitirá a Sánchez Esteve romper definitivamente con el perfil tradicional de la ciudad histórica, en una intervención no exenta de polémica pero de un gran equilibrio y serenidad en su pretendida ruptura..
Obra ligada a la corriente mas expresionista del racionalismo, subraya temas comunes en la obra de su autor como el dinamismo del tratamiento de los volúmenes, la trasposición moderna del esquema tripartito o el sentido de la movilidad. El volumen exterior se fragmenta en una rica mezcla de elementos con autonomía personalizada de diseño, combinado un tratamiento diferenciado de la planta baja y entresuelo, destinados a oficina, respecto a las plantas superiores, seriadas, destinadas a vivienda, para acabar en un complejo remate apergolado con claro sello de propuesta urbana. Todo ello, bajo la piel de un impecable cerramiento de hormigón armado sin revestir.