Los escasos restos de las Murallas que rodearon a Sevilla en la antigüedad son visibles en varios puntos destacando los lienzos que aún se conservan en el sector de la Macarena. Levantados por los almorávides en la primera mitad del siglo XII, fueron recrecidos posteriormente por los almohades y por los cristianos. Su fábrica es de tapial con casi dos metros de grosor. Su perfil ondulante permitía la defensa desde cualquiera de sus puntos.
El sector que va desde el arco de la Macarena hasta la puerta de Córdoba presenta siete torreones de planta cuadrada situados uno de otro aproximadamente a cuarenta metros protegidos por una barbacana. Al margen de estos torreones se destaca la conocida como Torre Blanca, de planta exagonal, con dos pisos abovedados y decoración de bandas de ladrillos. Otros restos de estas murallas se encuentran en los jardines del Valle, donde aun permanecen varios lienzos de murallas y algunos torreones.