Enlace a Junta de Andalucía (Se abrirá en una nueva ventana)
Enlace a Consejería de Cultura (Se abrirá en una nueva ventana)

Consejería de Cultura


Velázquez y Sevilla

Reales Alcázares

Los Alcázares son un conjunto de edificios y jardines levantados desde la época árabe, siendo posteriormente muy transformados por los cristianos, evolución que se ha mantenido prácticamente hasta nuestros días. Así, los restos de patios y murallas almohades dan paso a las salas construidas por Alfonso XI y desde ahí se accede al Patio de la Montería, construido por artesanos árabes procedentes de Toledo y Granada, destacando la gran fachada que el rey don Pedro mandó construir en 1364.

Fachada principal del alcázar de Sevilla

El interior del palacio presenta dos núcleos diferenciados, uno destinado a la vida oficial y otro a la privada. El primero se articula en torno al patio de las Doncellas, donde se combinan los arcos polilobulados árabes con las columnas de mármol traídas de Italia, en las reformas que se llevan a cabo en el siglo XVI, momento en el que también se rehacen parte de las yeserías por Francisco Martínez. A este patio comunican los salones llamados del Dormitorio de Carlos V y Embajadores, por la techumbre de casetones con escudos imperiales, alteraciones debidas a la relación que el Emperador mantuvo con la ciudad en la que celebró sus bodas con Isabel de Portugal.

El salón de Embajadores es la estancia más importante de este recinto, construida con forma cuadrada con triple arquería en cada uno de sus lados, cubierta con una cúpula semiesférica con decoración de mocárabes en sus trompas, que data de 1427 cuando la construyó Diego Ruiz, bajo la que destacan las pinturas de los reyes españoles, desde Recaredo hasta Felipe II. El sector dedicado a la vida privada se centra en el patio de las Muñecas, de reducidas dimensiones, al que se abren los distintos dormitorios, como el de los Reyes Moros.

Alcázar de Sevilla

Las reformas de la planta alta son intensas y corresponden al reinado de los Reyes Católicos, sobresaliendo la construcción del oratorio privado de los monarcas, realizado en 1504 por Francisco Niculoso Pisano en cerámica. Todas estas estancias fueron muy transformadas en el siglo XIX y su mobiliario procede de esta época. Son variados los tesoros artísticos que el Alcázar guarda, como los tapices de la conquista de Túnez por Carlos V, el retablo de la Virgen de los Navegantes, realizado por Alejo Fernández entre 1531 y 1536, los zócalos de azulejos y algunos tapices de Goya.

Los jardines del Alcázar son parte fundamental del mismo, aunque transformados conservan todavía su encanto. Los más próximos al palacio fueron realizados en el siglo XVI y se articulan con muros en los que se abren fuentes y portadas manieristas, presididos por un gran estanque donde se dispone una escultura de Mercurio, realizada en 1576 por Diego de Pesquera. Le sirve de fondo la galería de grutescos, decorada con labores a lo rústico en sus sillares, pinturas y una galería superior. Destaca en el jardín el pabellón de Carlos V, de planta cuadrada con cuatro frentes, decorado con azulejos y yeserías, en los que se unen motivos renacentistas y mudéjares, obra de Juan Hernández en 1543.