La antigua iglesia del Convento dominico de San Pablo el Real y en la actualidad parroquia de Santa María Magdalena responde a las nuevas estructuras que le diera Leonardo de Figueroa desde 1691 en que se cayó la primitiva y 1709 en que se culminó la actual. La planta se divide en tres naves con crucero y cinco capillas en la cabecera. Destaca la variedad de tipologías de cubrición del recinto, desde la bóveda de cañón con lunetos y arcos fajones en las naves y cruceros, pasando por las de arista en las naves laterales hasta la gran cúpula sobre tambor octogonal del crucero.
El interior se encuentra decorado con pinturas murales que en su mayoría debieron ser realizadas en el segundo cuarto del siglo XVIII por Lucas Valdés y su taller. Los retablos de la iglesia presentan diversas tallas de los mejores escultores sevillanos de los siglos XVI, XVII y XVIII. Entre estas imágenes se pueden resaltar las de la Virgen de las Fiebres de Juan Bautista Vázquez el Viejo, realizada en torno a 1565, el Cristo resucitado de Jerónimo Hernández, el grupo escultórico de la Asunción de la Virgen realizado por Juan de Mesa en 1619 o la Virgen de la Antigua realizada por Pedro Roldán a mediados del XVII.
Muy interesante es la decoración de la capilla sacramental donde se encuentran dos obras realizadas por Francisco de Zurbarán para el primitivo convento de San Pablo. En ellos se representa a Santo Domingo en Soriano y la curación milagrosa del Beato Reginaldo de Orleans. Entre las pinturas que conserva la parroquia sobresale igualmente la imagen de la Virgen del Rosario de Francisco Pacheco, así como las diversas pinturas que Valdés Leal realizara para el retablo mayor de la hoy desaparecida iglesia de San Benito. Para concluir se debe visitar el despacho parroquial cuyas yeserías fueron ejcutadas por Herrera "el Viejo" entre 1624 y 1626.