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Edificaciones en la campiña

Edificaciones en la campiña

Molino Almazara de la Huerta o de Mingo Andrés


Hoy día se encuentra situado dentro del término municipal de La Luisiana. Durante la segunda mitad del siglo XVIII, Carlos III, procedió a crear una serie de nuevas poblaciones en Andalucía. Algunas de estas Nuevas Poblaciones se situaron dentro de término municipal de écija, siendo segregados una serie de terrenos para las nuevas localidades. Así el Pago de Bañuelos y el de Mingo Andrés pasaron a formar parte de La Luisiana.

Consta de las mismas dependencias que otros molinos, siendo los elementos más visibles y significativos el señorío, la torre de contrapeso y la espadaña. A estos hay que añadir un azulejo cerámico de San Fernando protegido por un tejaroz, sobre el que se abre una hornacina que aloja una escultura de terracota de la Virgen de los Reyes, además de un escudo en terracota con la efigie de San Andrés con la cruz decusata y la leyenda “MINGO ANDRéS” bajo una corona de marqués, flanqueado de palmas y veneras.

Este nombre de Mingo Andrés puede relacionarse con el pago o con el antiguo nombre de este molino.

El oratorio, de buenas proporciones, se sitúa en el extremo izquierdo del señorío, cumpliendo todos los requisitos indispensables para tener autorización para decir misa. Consta de una sola nave rectangular cubierta por una bóveda de cuatro paños de escayola, relegando el último tramo para alojar un coro en alto (sotocoro) protegido por un antepecho de madera policromada en blanco con perfiles dorados, alternándose cabezas de angelotes, todo de claros aires rococó. Este coro en alto se pone en comunicación directa con dormitorios del señorío, desde aquí los enfermos podían asistir a la celebración de la santa misa.

El retablo está configurado mediante la unión de cuadros de distinta iconografía, reservándose el centro para alojar el sagrario. La mesa de altar queda protegida al frente por un frontal de altar de profusa decoración de roleos vegetales en cuyo centro se sitúa el anagrama de María. El presbiterio se eleva del cuerpo de la capilla mediante un pequeño escalón. Además cuenta con una pila de agua bendita de jaspe con forma de venera, sobre la cual se sitúa una repisa con un Ecce Homo, y una serie de cuadros distribuidos por las paredes. También cuenta con una serie de reclinatorios, sillas, bancas, esteras en el suelo, ornamentos, manteles de altar, candelabros, vinajeras, lámparas, etc. y restos de una Sillería de coro, concretamente cuatro sitiales de aires neoclásicos.

En el muro de la Epístola se abre una puerta que pone en comunicación el oratorio con la sacristía, donde se conservan los objetos litúrgicos para celebrar el santo sacrificio de la Misa.

La espadaña es de características similares a la de la Fuente de los Cristianos, con la diferencia de que ésta presenta el frontón coronado por tres remates piramidales y las pilastras que se apoyan en pinjantes barrocos. En 1793, en el libro de cuentas de Fábrica de Santa Cruz, se menciona un oratorio con capilla en el molino de Migo Andrés.