Description
Antiguos almacenes donde se guardaban los barcos y pertrechos de la almadraba y dónde se cortaba y salaba el atún. Hoy quedan restos frente a la playa.
La Chanca ocupa una posición lateral en la trama urbana de Conil de la Frontera, justamente en el extremo sur del núcleo histórico, alineada con el Paseo del Atlántico de la playa en la que desemboca el río Salado más al sur. Su parte norte está directamente vinculada con la Torre de los Guzmanes y la Plaza de Santa Catalina, que constituye el espacio más representativo de la Villa.
La arquitectura de La Chanca posee una clara impronta militar al ser concebida para albergar una actividad considerada digna de protección y a que ella misma servía de muralla frente a posibles incursiones realizadas desde la mar. La construcción es fundamentalmente, como ocurre en otras zonas costeras de Cádiz, a base de muros de mampostería de piedra ostionera revestida con enfoscados de cal. Puntualmente la fábrica es de sillares bien escuadrados, como en la Sala de Pertrechos y en las roscas de los arcos. Los forjados y cubiertas son de madera rematándose esta última con teja curva.
En general lo que encontramos adosado a la cerca de su perímetro son naves cubiertas a una y dos aguas concebidas como espacios diáfanos y fáciles de articular, de sencilla y geométrica planta, con vanos de iluminación en secuencia y en ocasión con hileras de arcadas en su interior, lo que permitía elevar la altura de las naves además de compartimentar el espacio interior.
La construcción se desarrolla en torno a un gran patio cuadrangular dividido en dos por un muro, con puerta central, que, a juzgar por los planos del siglo XVIII, delimitaba con claridad las áreas destinadas a las manufacturas del salazón de aquéllas que se reservaban como almacenes. El acceso al patio se realiza desde el exterior directamente a través de una gran puerta orientada a la playa, rematada con una espadaña donde se colocaba la campana para tocar los rebatos. Aquí es donde el muro toma la mayor altura y volumen de todo el recinto. Entrando por la puerta principal anteriormente mencionada, nos encontramos en la zona del patio destinada a almacenes (situación sur y este); la más regular, monumental y mejor conservada de todo el conjunto.
En el perímetro de la cerca de este patio se sitúan las siguientes dependencias: de frente topamos con el Almacén de la Sal, que es una interesante nave alargada cubierta por una fuerte bóveda de cañón rebajado y que descansa sobre muros gruesos. Los muros se construyeron avanzando su paramento interior para estrechar la luz. Sobre ellos se apoya la bóveda, construida con ladrillos a sardinel. El muro que separa esta nave del patio se encuentra perforado por vanos dispuestos regularmente, que producen un efecto luminoso de gran belleza en la nave.
Si de frente nos encontramos con el almacén de la Sal, a derecha e izquierda se hallan lo que parece la Cochera y Almacén de Madera, y la Sala de Pertrechos, respectivamente. Las primeras tienen caída la techumbre de vigas y tejas a dos aguas. En cuanto a la Sala de Pertrechos, se trata de una nave cuyo interior queda articulado por una arcada de medios puntos. Los techos son altos y poseen gruesas vigas de madera.
Entre el Almacén de la Sal y las supuestas Cocheras y Almacén de la Madera se sitúan también el antiguo Pajar y la Carnicería. Se trata de una edificación a dos plantas con escalera exterior de acceso a la superior, y cuya cubierta consiste en un tejado a dos aguas rematado con tejas curvas. El segundo patio (situación norte y oeste) es el dedicado a las labores propias de la manufactura del atún, es decir, el área de trabajo. Presenta un trazado más irregular que el anterior y un peor estado de conservación. Los únicos restos que quedan de las antiguas construcciones son el sitio de la Enramada y una edificación posterior de la que se desconoce su verdadero uso. Actualmente todo este espacio está cubierto por una tupida enredadera cuyas ramas se extienden a las escasas construcciones mencionadas y que se hallan en un estado absolutamente ruinoso.
Por último, y en cuanto al muro perimetral, hay que destacar que a pesar de estar perforado por huecos y tapiado en algunas zonas, se conserva en su totalidad y delimita claramente el conjunto.
Historic Info
Se construyó a mediados del siglo XVI, cuando la pesca del atún alcanzó su momento de mayor esplendor en Conil. Ya durante el siglo XV debió aparecer una importante industria de salazones, aunque sin edificio propio, pues el atún era salado en la playa bajo una gran enramada, tal como aparece en el grabado de Hoefnagel.
El gran incremento de la pesca del atún animó al Duque de Medina Sidonia a construir, entre 1540 y 1560, un gran edificio con una doble finalidad: servir de fábrica de salazones y almacén de barcas y pertrechos de las almadrabas.
En el siglo XVIII el edificio debió ser parcialmente reconstruido y remodelado, especialmente tras el maremoto de 1755. La fábrica estuvo en funcionamiento hasta el último tercio del siglo XIX y durante primeros años del siglo XX siguió sirviendo como almacén de pertrechos (amarras, anclas, redes...) de la almadraba, hasta que el Consorcio Nacional Almadrabero decidió dejar de calar almadraba en Conil desde 1934, trasladando el material a Sancti Petri.
Durante la guerra civil, la Chanca fue convertida en cuartel y en los años 40 y 50 del siglo XX fue utilizada como almacén para paja y aperos de campo, como cuadra y almacén de carretas. En los años 60 sirvió como almacén de material de balneario y chiringuitos playeros, al finalizar la temporada veraniega y desde los años 70 estuvo cerrada y carente de usos, acelerándose su proceso de deterioro.