La recolección de la anea (o enea) se realiza principalmente entre los meses de junio y agosto en las orillas de los ríos o zonas de humedales. Para su recolección se utiliza la hoz, cortándose la planta por la parte inferior sin arrancar la raíz.
Una vez cortada, se deja secar medio mes al sol para evitar que mantenga humedad, lo que estropearía la fibra natural. Durante este proceso se va dando vueltas a ésta para que se seque de forma homogénea por ambas partes de la hoja. Una vez secada, la anea se guarda protegida de la humedad, durando en condiciones optimas todo el año.
La noche antes de trabajarla se pone en remojo para facilitar el trabajo a la mañana siguiente. La anea se humedece sin que acabe de cubrirse, salpicándole agua y tapándola para que absorba la humedad.
Al tratarse de una silla con la base en forma de trapecio, lo primero que se realiza es el encuadre. Se trata de igualar el interior de la estructura creando un cuadrado. Para ello, se amarra la cuerda de enea en una de las esquinas traseras y se inicia el proceso, pero sin pasar la anea por el lado inferior (sólo los dos laterales y el delantero); cuando la figura del trapecio desaparece, y queda en forma de cuadrado, es cuando ya da la vuelta incluyendo el cuarto lateral (el trasero).
El proceso de relleno del asiento se realiza pasando la cuerda de anea por las esquinas de la silla. La hoja se tuerce cuando cubre los laterales y cuando va de un lateral al otro se tuerce con menos fuerza; a este proceso se le llama "dar vueltas". Con la cuerda torcida de anea se va repitiendo el mismo proceso, cubrir un lateral y girar por debajo cubriendo el lateral contiguo para ir al lateral opuesto, donde se repite el mismo proceso. En este proceso se ayuda de la cuña para que el cordón de anea quede paralelo uno a otro. Con la cuña aprieta, ajusta o endereza las cuerdas que configuran el asiento.
Al avanzar se le va añadiendo las hojas de anea que para que queden amarradas entre sí y se tuercen dejando las puntas saliendo por la parte inferior. Es por ello que, cuando lleva la mitad del sillón hecho, coge la silla y la gira y con la navaja recorta las puntas que sobresalen de la enea que se ha ido añadiendo.
Cuando está avanzado ya el círculo es cuando con la misma anea realiza el relleno. Se utiliza la sobrante (trozos más cortos) que, ayudado del pincho, se pone en el espacio interior que queda al ir cruzando la fibra. El relleno (hoy en algunos casos se hace con cartón) se pone a la vez para acolchar el interior de la silla como para darle consistencia.
Se continúa con el mismo proceso hasta cerrar el círculo.
El asiento de paja tiene el mismo proceso, pero en la parte de la anea que queda al descubierto está cubierta con paja. Para cubrirla previamente ha cortado diferentes tamaños de la paja, que coinciden con las partes que irá cubriendo de la anea. Al llegar a esta parte con la mano abre la hoja de paja y inserta la punta inferior entre la anea torcida para que se sostenga. Entonces, con la hoja abierta de paja da vueltas cubriendo la torcida de anea.