Origins
La palabra o nombre de "quintos" proviene de la contribución de sangre u obligación de Servicio Militar que Juan II de Castilla (1406-1454) impuso durante su reinado, según la cual uno de cada cinco varones debía servir al ejército, retomando esta disposición Felipe V en 1705.
Esta fiesta, que se ha celebrado con bastante diversidad en todo el territorio español, merece un interés destacable por cuanto en ella se conjugan aspectos complementarios, de una parte la contestación al servicio militar y, de otra, la celebración de un rito de paso de masculinidad o exaltación.
Explanation
La fiesta comienza cuatro días antes de Nochebuena, cuando los jóvenes del pueblo que han cumplido la mayoría de edad ese año empiezan a recoger leña de los campos y cortijos cercanos y apilan todos los maderos, ramas y leños en la Plaza de Los Pedroches con los que, posteriormente, darán forma a la candela del día 24 de diciembre.
Así, desde el día 20 en esta plaza conviven día y noche los participantes hasta la finalización de la celebración. Los jóvenes de diecisiete años, llamados "Quintos chicos", intentan quitar la leña o prenderla para demostrar su valía ante los asistentes, provocando simbólicamente el sonrojo y la vergüenza de los presentes quintos. Sin embargo, en caso de fracasar en la empresa y fueran atrapados por los éstos, los más jóvenes sufren toda una serie de bromas pesadas.
Durante estos días disfrutan de libertad para beber, sobre todo anís y vino de pitarra, fumar y cantar canciones de contenido sexual y burlesco, manteniendo así una tradición en peligro de extinción tras la desaparición del servicio militar obligatorio.
El día 24 de diciembre a las ocho de la tarde sólo los quintos de ese año pueden encender una fogata, "candelario", con la leña acumulada durante esos días con forma de pirámide y el día de Navidad acuden a la plaza para recoger los restos del candelorio y sueltan gallos por las calles que son corridos entre un gran alboroto.
Transformations
Cuando existía el Servicio Militar Obligatorio, los mozos eran convocados al Negociado de Quintas de los Ayuntamientos para inscribirlos (o tallarlos). Allí los medían y examinaban, quedando reclutados hasta ser llamados a filas. Cuatro días antes de Nochebuena comenzaba la fiesta de Los Quintos, aunque con anterioridad a su convivencia, las calles del pueblo tenían un aroma especial, ya que los mozos se apoderaban de ellas con sus coplas, la mayoría de las veces de tono subido o indicando que esa quinta era la mejor de todas. También solicitaban propinas para posteriormente pagarse alguna juerga. En la actualidad, los jóvenes aportan un dinero para sufragar los gastos que conlleva su estancia fuera de casa.
El día 25, finalizada la fiesta, acudían a la plaza donde mataban unos gallos que luego almorzaban.
Antiguamente los grupos de quintos participantes solían ser muy numerosos, sin embargo, hoy en día el número se ha reducido por el fenómeno de despoblación de las zonas rurales.
Antiguamente, esta celebración tenía lugar a los veinte años, puesto que con veintiún años se realizaba el servicio militar. En la actualidad, los jóvenes de dieciocho años son los "Quintos grandes" y los "Quintos chicos" son los que aún no han cumplido la mayoría de edad.
Aunque era una fiesta de habitual celebración en la comarca de Los Pedroches, es el municipio de Alcaracejos el que ha continuado sin interrupción con esta tradición, a pesar de la desaparición del Servicio Militar obligatorio.
Por otro lado, la modernización de maquinaria agrícola, principalmente los tractores y las sierras eléctricas, ha facilitado la recogida de leña para el candelorio. Antiguos quintos defienden la dificultad que suponía transportar la leña sólo con la ayuda de las bestias. A pesar de ello, fuentes orales atestiguan que no se han producido grandes cambios en la celebración y que el sentido de la misma permanece intacto.