Origins
En La Palma del Condado parece ser que la hermandad que más antigüedad tiene es la Muy Antigua, Venerable, Piadosa y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima del Socorro y San Juan Evangelista. Esta cofradía conserva un Libro de Reglas de 1.740, pero por el título de "Venerable y Muy Antigua" que ya poseía, según esas Reglas, y por otras menciones con respecto a su patrimonio se le presupone una mayor antigüedad. La fundación de la Hermandad del Santo Entierro es anterior al año 1.675, según se deduce de la existencia de un legajo en Archivo Diocesano Onubense en el que se menciona esa fecha en referencia a la citada cofradía.
La cofradía que realiza su estación de penitencia el Domingo de Ramos, la del Cristo del Perdón, tiene su origen en la Hermandad de Ánimas Benditas, que estaba instaurada en la parroquia de San Juan Bautista de La Palma, al menos, desde el siglo XVII, según consta en documentos históricos en los que se mencionan sus rentas y privilegios. Del año 1.889 existe un escrito en el que don José María Cepeda Pinto, en nombre del cura párroco de La Palma, solicita "... un Crucifijo de tamaño natural para el Culto de la Capilla del Cementerio de dicha villa, a fin de que pueda tener lugar la procesión solemne de penitencia que el Martes Santo tradicionalmente recorre este vecindario...". La demanda de tal imagen responde a la creación de la Cofradía del Cristo de la Sangre, que realizaba su estación de penitencia el Martes Santo y era trasladado el Viernes de Dolores en Vía Crucis desde esta capilla del cementerio hasta la parroquia, cruzando los campos de la Vega, sembrados de habas, lo que originó que el Cristo fuera denominado con el sobrenombre de "jabarero". Esta hermandad y la de Ánimas, también establecida en ese tiempo en la capilla del camposanto, acabaron fusionadas. Tras la Guerra Civil, en la que probablemente fue quemada la imagen titular, un grupo de devotos refundan la hermandad, pero bajo el nombre de Cristo del Perdón, en mayo de 1.948, con sede canónica en la misma capilla del cementerio.
Preparations
Los preparativos para la Semana Santa en La Palma del Condado comienzan con bastante antelación. Las casas de las calles por donde pasan las procesiones suelen blanquearse para la ocasión. El ayuntamiento pinta de blanco los bordillos y los pies de los naranjos, se podan los árboles y se cuida más la limpieza para esos días. En los hogares se empiezan a preparar los dulces típicos y, donde hay nazarenos, a preparar las ropas. Es este un ritual que tiene mucha significación para los palmeritos. Las madres y las esposas sacan los trajes de donde están guardados, otros los alquilan a su hermandad y van recogerlos los días establecidos. Para lavar las ropas hay que descoser los botones, que se vuelven a coser una vez secas las telas. Hay que comprar los capirotes y los guantes. "Una vez planchada la ropa aquello es. Todo el mundo mirando la ropa, un ritual. Y sobre todo para los niños. Y es algo que se ve en muchas casas de aquí, porque sale mucha gente".
El Consejo de Hermandades y Cofradías de La Palma del Condado organiza varios actos, entre ellos la elección del cartel de ese año, que se hace a través de un concurso, su presentación y el Pregón de Semana Santa.
Las hermandades comienzan con los preparatorios y los cultos para la Semana Santa. Los costaleros "se igualan", es decir, se miden para saber que lugar ocuparán en la trabajadera del paso, y ensayan por las calles próximas a las Casas-hermandad con bastante antelación a la llegada de las fiestas.
La Hermandad del Cristo del Perdón, de acuerdo con sus reglas, tiene que consagrar una serie de cultos a sus titulares, además de los preparatorios para la Semana Grande. Estos son los siguientes: Misa Solemne en honor de San Sebastián Mártir el veinte de Enero; Misa Solemne en honor de Santa Ángela de la Cruz, el cuatro de Mayo, festividad de su canonización; Novena consagrada a las Ánimas Benditas del Purgatorio, a partir del dos de Noviembre, Día de los Difuntos; Misa Hermandad un viernes de cada mes; y rezo del Rosario todos los viernes del año.
En la cuarta dominica de Cuaresma se celebra un Quinario y la Función Principal en honor del santísimo Cristo del Perdón. Para ello el prioste, auxiliado por las camaristas y un grupo de mujeres, preparan dos altares de culto, uno para el Cristo y otro para la Virgen de la Amargura, en cuyo honor se celebra un Besamanos. Ellos son también los encargados de preparar y limpiar todos los enseres de la procesión. Los pasos son trasladados desde la casa-hermandad hasta la ermita de San Sebastián, donde se encuentra su sede canónica, dos semanas antes de la salida en procesión, para arreglarlos. El Lunes de Pasión las camaristas visten a la Virgen y el prioste y sus auxiliares preparan el paso de palio. El Miércoles de Pasión, es decir, el miércoles antes del Domingo de Ramos, se celebra un Vía Crucis con el Cristo del Perdón por las calles próximas a la ermita y, una vez en el templo, se realiza la "Subida del Cristo al paso", en un acto público, a través de un sistema de poleas. Finalmente, el día antes de la procesión, el prioste y un grupo de hermanos y hermanas especializados realizan el exorno del paso del Cristo, mientras que del paso de palio se encarga un florista profesional de la localidad.
Explanation
El Domingo de Ramos realiza su estación de penitencia la Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón, María Santísima de la Soledad, Nuestra Señora de la Amargura y Ánimas Benditas del Purgatorio. Antes de la salida, los nazarenos y los costaleros, junto con sus familiares y amigos comienzan a concentrarse cerca de la puerta lateral de la ermita de San Sebastián, por donde ingresan en el templo. En la plaza algunos costaleros se ayudan mutuamente a terminar de vestirse y las madres retocan las túnicas y capirotes de sus hijos e hijas. La banda de cornetas y tambores avanza al ritmo de una marcha por la calle San Sebastián hasta la puerta de la ermita: "Ya están ahí".
A las seis de la tarde en punto comienza a salir la cofradía. La procesión se compone de dos pasos: el del Cristo del Perdón, acompañado por la Virgen de la Soledad a sus pies, y el de la Virgen de la Amargura, bajo palio. El cortejo del Cristo lo abren la Cruz de Guía y dos faroles. Los nazarenos se distribuyen en tramos divididos por portadores de insignias y varas corporativas: el Senatus, la Bandera de la Cofradía y el Bacalao o Estandarte. Delante de la presidencia camina un nutrido grupo de niños y niñas con sus cestas de caramelos. Es este el cuerpo más distendido del desfile, cuyos participantes adultos caminan en silencio. Tras el cuerpo de acólitos, esparciendo incienso, dos nazarenos exhiben sobre sus hombros las bocinas y dos penitentes sujetan las maniguetas del trono. El paso es llevado por costaleros y dirigido por dos capataces y contraguías. Justo detrás de la imagen caminan unos pocos penitentes, alguno de los cuales carga con una cruz de madera, y las promesas. Finalmente, la banda de tambores y cornetas.
El cortejo del paso de palio comienza con la Cruz Alzada, que muestra la imagen del Cristo del Perdón, acompañada de ciriales. Las insignias del Guión de la Juventud y el Simpecado junto a los faroles, separan a las filas de nazarenos de la Virgen. A continuación marchan los niños y niñas de la hermandad, la presidencia, los acólitos, las bocinas y el paso de palio, al que siguen las promesas y la banda de música.
La procesión en su recorrido se detiene y presenta a las imágenes en algunas zonas concretas, donde les esperan las representaciones de las otras hermandades de la localidad y en otros lugares de especial significación. En la puerta de la ermita del Valle se encuentran las representaciones de las Hermandades de la Virgen del Valle, de Nuestro Padre Jesús y del Rocío, con sus estandartes correspondientes. Allí se produce un emotivo encuentro, en el que las cuadrillas de costaleros demuestran su destreza meciendo los pasos mientras las bandas de música tocan una marcha especialmente escogida para ese momento.
En el Convento de las Hermanas de la Cruz, junto a las monjas y los ancianos de la residencia, se halla la representación de la Hermandad del Nuestro Padre Jesús Cautivo. Es especialmente entrañable el canto que las hermanas dedican a las imágenes que las visitan. En La Palma es costumbre que todas las hermandades hagan a los titulares de las otras hermandades una ofrenda de flores durante su estación de penitencia. Por este motivo, si la procesión no pasa por la sede canónica de las hermandades, éstas van a su encuentro, situándose la representación en algún lugar concreto de su recorrido. Esto es lo que sucede con la Hermandad del Cautivo y con la del Santo Entierro. Por último, los pasos son vueltos también a la imagen del templete de la Plaza del Rocío.
La procesión se recoge a las once de la noche. Cuando entran los pasos se producen los últimos trances de emotividad, cuando, en pleno silencio, solo se escucha a los costaleros rezando bajo la trabajadera.
Además de la Hermandad del Cristo del Perdón, en La Palma hacen estación de penitencia otras tres cofradías: la Hermandad del Cautivo, o Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Cautivo, Nuestra Madre y Señora de las Lágrimas y San Juan Evangelista, que recorre las calles de La Palma en la noche del Martes Santo, siendo la más joven de las que existen en la localidad; la Hermandad de Nuestro Padre Jesús, que sale en la madrugada del Viernes Santo, y la Hermandad del Santo Entierro, o Muy Antigua y Fervorosa Hermandad Servita y Cofradía de Nazarenos del Santo Entierro, Santísimo Cristo de la Buena Muerte y María santísima de los Dolores, que sale en la tarde del Sábado Santo.
La procesión más popular en La Palma es la de la Madrugada, tanto por la imagen del Nazareno, una de las que más devoción tiene en la localidad, como por la emoción que despierta "El Encuentro" entre madre e hijo. Al salir de la ermita del Valle, el Nazareno da la vuelta a la plaza de España mientras la Virgen sube por la calle Real y se encuentran de frente, en la esquina con la Casa Tirado. En ese momento se toca Silencio y se le cantan saetas. Cuando termina en acto, Jesús Nazareno se gira y continúan la procesión con las dos imágenes por el mismo recorrido.
El último día de Semana Santa en La Palma existía la costumbre de quemar a los Judas. Este Domingo de Resurrección dos calles han recuperado esta tradición. Los vecinos de una calle se ponen de acuerdo y hacen un muñeco con ropa vieja, que se rellena con paja, espuma, trapos, etc., un poco de pólvora, monedas y algún cohete para que explote al prenderle fuego. Los Judas se cuelgan en medio de la calle y se dejan expuestos para que la gente los vea. A una hora pactada, sobre las siete u las ocho, se queman.
Una parte importante de la fiesta son los momentos en los que se comparten alimentos especialmente elaborados para estas fechas como las Tortas de hornazo, las torrijas, los roscos fritos, las empanadillas de sidra, los "roscos duros" y las "mantas" de bizcocho rellenos de sidra. Todos estos dulces se empiezan a preparar y a consumir un poco antes de iniciarse la Cuaresma. Algunos se preparan en casa y se llevan a cocer a las panaderías, donde hoy en día también los preparan y venden.
Transformations
La Hermandad del Cristo del Perdón hasta el año 1.977 realizaba la estación de penitencia con un solo paso. Ese año comenzó a salir en procesión la Virgen de la Amargura, siendo la primera vez que un paso en La Palma era llevado con hermanos costaleros. Al año siguiente la hermandad ya contaba con hermanos costaleros y las demás hermandades comenzaron a seguir su ejemplo.
A finales de los años setenta la llegada de la juventud a las hermandades, principalmente a través de las cuadrillas de hermanos costaleros, supuso un impulso importante en la Semana Santa de La Palma. Los pasos, que hasta entonces eran llevados por profesionales pagados o arrastrados sobre ruedas comenzaron a ser cargados por los propios hermanos. También por esos años las mujeres comienzan a participar más en las hermandades y a salir de nazarenas.
En los últimos años se han producido pocas transformaciones en la Hermandad del Cristo del Perdón. Pequeños cambios en las vestiduras, como la introducción de la capa burdeos para el cortejo de la nueva Virgen. El Vía Crucis que se celebraba en el interior del templo se realiza en el exterior desde hace tres años y, esta Semana Santa, se ha variado el recorrido de la procesión aprovechando que se ha abierto una calle nueva. Hasta ahora el paso del Cristo, y después el de la Virgen, visitaba a las Hermanas de la Cruz mientras el cuerpo de nazarenos esperaba en otra calle para continuar la procesión.
Las otras hermandades también han variado un poco los itinerarios, adaptándose a los cambios urbanísticos y al crecimiento de la ciudad.
Otro cambio reseñable es que el Santo Entierro ha modificado su día de salida del Viernes Santo al Sábado Santo.
Finalmente, destacar que este año se ha recuperado, de manera espontánea, la tradición de los Judas, que hacía al menos siete u ocho años que no se llevaba a cabo en ninguna calle de La Palma.